Escala Monumental
La cueva de Cullalvera es un complejo kárstico de gran desarrollo, en torno a los 12 km, donde encontramos formaciones geológicas variadas y en muchos casos espectaculares que nos dan cuenta de su génesis y evolución. Esta cavidad es un sistema muy activo donde el agua es, en gran medida, la protagonista, unas veces modelando suavemente ese paisaje interno, otras, arrollando ocasionalmente todo a su paso como lo atestigua la destrucción del desafortunado cierre en la “crecida” de 1976.
Este complejo es un buen ejemplo de la presencia y uso de las cuevas por los humanos a lo largo de la historia. Cullalvera es una muestra clásica de utilización de una cavidad desde la Prehistoria, como queda patente por la existencia de dispersas pero muy significativas manifestaciones artísticas del Paleolítico, así como otros restos difícilmente datables y algunos vestigios de lo que pudo ser un yacimiento arqueológico También se han encontrado restos de épocas recientes ya que la cavidad sirvió de refugio frente a los bombardeos durante la Guerra Civil.
Cullalvera es una cavidad de grandes dimensiones con una espectacular boca de entrada (14X28 metros) y sorprendentes accesos que modifican la percepción que el visitante tiene de una cueva. Su idea preconcebida del tamaño de una cavidad quedará totalmente desplazada por las dimensiones de Cullalvera que consiguen dejar en un segundo plano, para el visitante medio, las formaciones geológicas, antecedentes ocupacionales y arte rupestre.
La cueva contiene dos tipos de restos prehistóricos: arte rupestre y un pequeño testigo del yacimiento, paleolíticos ambos. El primero está distribuido por la cavidad y sus más interesantes figuras son unas pinturas rojas claviformes, y otras, en negro, que representan un caballo "y medio" a 1.250 metros de la entrada, lo que supone uno de los santuarios prehistóricos mas profundos del mundo. Ya en los ochenta, se hallaron agrupaciones de puntos rojos hechos con la yema de los dedos y posibles macarronis._ Respecto al material, además de algunas piezas halladas por los prehistoriadores de principios de siglo, se encontraron en los restos del yacimiento tres fragmentos cerámicos con decoración dedada.
Aunque la cueva fue señalada arqueológicamente, en 1906, por L. Sierra, las manifestaciones rupestres fueron reconocidas en 1954 por un equipo dirigido por J. Carballo.
A 160 metros de la entrada, existe una mancha negra y enfrente se encuentran también una marcha negra y algunos trazos en rojo. A unos 200 metros de la entrada se encuentran manchas rojas, entre las que pudiera haber una mano en positivo, aunque es muy dudosa.
A 700 metros, se encuentra un conjunto homogéneo de puntuaciones, claviformes y bastones en rojo y en negro.
Los caballos, así como varios trazos negros aislados, se encuentran a novecientos metros de la entrada, en una galería lateral. A partir de aquí, a unos 110 metros, se encuentran trazos en negro y recientemente, se han descubierto a más de 1.100 metros de la boca, un conjunto de puntuaciones en rojo, cuyo número ronda las quince, agrupados en dos subgrupos, entre los cuales se dispone un punto aislado._ A ellos hay que sumar otras dos manchas rojas situadas en la parte baja de un colgante de roca.
Estas últimas son las pinturas más profundas de la cavidad, que tiene algunas de las manifestaciones artísticas parietales más profundas entre las conocidas en el mundo.